miércoles, 28 de marzo de 2018

Reflexiones 1

este retrato del Greco transformado para facebook


He olvidado que me hace sonreír, sonreír con alegría auténtica. Ni que decirles de lo que me hace reír, reír a carcajadas, reír con todo el cuerpo, reír de verdad hasta casi hacerme pipí. Me he olvidado casi por completo de esas sensaciones.
Tengo que admitir  que,  por otro lado,  he mejorado en las sonrisas y risas de otro tipo. A pesar de haber desechado las auténticas, las sociales se han ido perfeccionando con el paso del tiempo.
Cualquier persona que vea mi Facebook pensará que vivo sumida en la alegría perpetua. Solo ver mi gran sonrisa en el perfil y en casi todas las fotos que publico lo llevarán a esta conclusión.
Y es que todos sin excepción optamos por sonreír frente a una cámara y más si esa foto va a ser publicada en alguna red social. Nos vemos sonrientes frente a una copa de vino, hecho todavía aceptable si es un buen vino y ya hemos ingerido varias copas.  Sonrientes con los amigos,  en  reuniones sociales en las que probablemente un segundo antes teníamos caras largas y conversaciones sesudas. Sonrientes en reuniones de trabajo, donde sin lugar a dudas, momentos atrás estábamos pensando en la inutilidad de las misma. Sonrientes, sonrientes siempre, como si nuestra vida fuera una alegría perenne, una diversión constante.
Las sonrisas Facebook, esas sonrisas que practicamos frente al espejo, esas sonrisas para demostrar a los demás que estamos bien, que somos felices, son el ensayo para la obra "La banalización de la vida" donde todos nos sentimos protagonistas.
Pero sinceramente ¿quién quiere abrir el perfil de una persona y ver lágrimas y tristeza reflejadas en él? Nadie quiere ver, ni que lo vean en sus miserias, nadie quiere ver, ni que lo vean en los momentos oscuros.
Imaginemos por un momento que de pronto empezamos a registrar en nuestro Facebook el momento anterior al momento foto, ¿qué encontraríamos? Caras largas, discusiones, aburrimiento, seriedad, en fin,  encontraríamos la vida real. Y la vida real no se comparte, la vida real pertenece al ámbito privado.
Dentro de todas las sonrisas de Facebook, las peores, al menos para mí son las que mostramos en los selfies. ¡Coño!, te estás tomando una foto solo ¿a quién le sonríes? Estas solo, ni siquiera hay alguien contigo que te tome la foto. Vemos gente caminado por la calle que de pronto coloca su teléfono frente a su cara y empieza a sonreír y que si no les gusta el resultado repiten esta acción varias veces. Confieso que esto me resulta tan patético que me hace sonreír con tristeza.  La sonrisa que es la primera manifestación humana de que somos animales sociales,  se ha convertido en una mueca carente de significado, una máscara para ocultar a los demás como nos sentimos realmente.
La sonrisa se ha transformado en un objeto de intercambio social. Tú me muestras tus sonrisas, yo te muestro las mías. Tú me muestras tus dientes, yo te muestro los míos.
Imagino un lejano futuro, cuando algún arqueólogo del 3018 estudie la sociedad de este siglo y analice las redes sociales le costará relacionar la realidad auténtica que vivíamos: locos en el poder, injusticias, guerras, refugiados, violaciones de DDHH... Con las caras sonrientes en todas la redes sociales.
Pero volviendo al inicio de este post ¿soy yo la única que ha olvidado lo que es sonreír, reír a carcajadas o somos todos?
Acaso todos ¿no hemos dejado lo auténtico de lado para vivir en el simulacro de la alegría eterna?
Ahora cuando practiquen la sonrisa en el espejo, cuando se tomen un selfie, cuando la sonrisa sea solo una mueca. Piensen ¿desde cuando no sonrió de verdad? ¿Desde cuando no me rio a carcajadas, no me rio  con todo el cuerpo, no me rio de verdad hasta casi hacerme pipi?
Tal vez tengamos que dejar de sonreír tanto frente a las cámaras y sonreír y reír más con los demás.

1 comentario:

  1. Muy buenas tus reflexiones Ana y aunque no solte la carcajada o me hice pipi leyendolas, si me diverti y sonrei con ellas. En los ultimos 3 años creo que las unicas carcajadas me las arrancaron mis nietos, tengo que dar gracias por eso.

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