jueves, 15 de noviembre de 2018

El refugio

Grete Stern Sueños

Hoy regrese en sueños a Venezuela, no al país que nos duele de solo recordarlo, no al país del que huyes a un futuro incierto, no al país de miseria, hambre y muerte en que lo han convertido el grupo de delincuentes que lo gobiernan, no al país presente de porvenir truncado. Hoy regrese en sueños a mi Venezuela, a esa Venezuela que sólo vive en mi recuerdo.
La Venezuela de mi infancia, de mi juventud, de mi adultez, de mi felicidad.
Hoy, como siempre que la angustia, la ansiedad o la desazón me recorren y me corroen, volví a mi tierra de gracia, a mi sucursal del cielo.
Y es que en cualquier situación en la que me siento frágil y vulnerable Morfeo me regala un sueño para refugiarme en él, para protegerme y darme seguridad. Y en ese sueño siempre está esa Venezuela que amé y amo, esa Venezuela donde fui feliz.
Hoy en sueños regrese a mi vida, vi a mis amigos, sentí el abrazo cálido y siempre dulce de mi esposo, la mirada tierna de mi padre, los bracitos de mi niña aferrados a mi cuello, las navidades en familia, las niñas correteando por el patio, lanzándose a la piscina, retozando alrededor y salpicándonos con gotas de alegría autentica, alegría que solo la infancia da, posando para las fotos por orden de edad y tamaño, fotos que como almanaques visuales nos recordarán siempre el paso del tiempo. El tiempo convertido en una sucesión de instantes registrados en caritas sonrientes, instantes que al mirarlos  te pasean por tu vida.
Hoy agradezco a Morfeo la generosidad de ese regalo espléndido envuelto con la sombra de la noche que por unas horas hizo vivir de nuevo mis mejores momentos, me hizo regresar de nuevo a mi pasado.
Hoy volví a encontrarme con mi tierra de gracia, con mi sucursal del cielo. Hoy por unas horas ese país que nos duele de solo recordarlo dejo de existir.