lunes, 29 de enero de 2018

Percepto 3: Prodigioso

David de Michelangelo

«In ogni blocco di marmo vedo una statua chiaro come se fosse messo davanti a me, e perfetta forma di atteggiamento e di azione. Ho solo di strappare via i muri grezzi che imprigionano l'apparizione incantevole per rivelare agli altri occhi come la vedo io con la mia » (*)

Michelangelo 

Entré y atravesé la eterna lucha entre el arte y la piedra. Esculturas inacabadas que fueron sólo promesas luchaban contra el mármol para liberarse de la piedra blanca que los mantendrá cautivos para siempre. Siglos pasados y siglos por venir suspendidos en esta lucha estéril que nunca les dará la posibilidad de ser. Los torsos liberados, los rostros asomados, las manos aferradas, los cuerpos que intentan en vano salir de su prisión perpetúan el eterno conflicto humano entre la opresión y la libertad. Confinados por siempre entre las paredes rugosas y excluidos para siempre de la mirada vislumbrada por el maestro.
Me detuve en cada escultura, contemplándolas con fascinación mientras lágrimas de emoción bajaban por mi rostro. De pronto lo vi al fondo en toda su magnificencia. Convertido en un Goliat de 5,17 metros de altura y 5572 kilos de masa. Su belleza me abrumó tanto que las lágrimas se convirtieron en sollozos y mi corazón se aceleró como si el amor hubiera irrumpido sin darme cuenta. 
Me acerque despacio disfrutando de cada detalle que al aproximarme se revelaba ante mis ojos. Los cientos de turistas que estaban en la Academia desaparecieron en ese momento, se esfumaron y como en un ensueño quedamos frente a frente el David y yo. Observe su cuerpo perfecto, cada musculo delineado, sus anchas y fuertes manos invitando a una caricia protectora, sus extraordinarios pies apoyando la más bella creación humana. Sentí por un momento que por cada una de sus venas fluía la sangre y la vida. Lo mire de frente, de espalda, de perfil izquierdo, de perfil derecho, lo rodee 360 grados varias veces, girando lentamente en torno a él atraída por su belleza. Me detuve en la suave curva de sus nalgas firmes, en la delicadeza de su pene, subí mi mirada por su pubis perfecto hasta llegar a su hermoso rostro, enmarcado en su ensortijado cabello. Lo miraba extasiada y dentro de mí se debatían sensaciones sensuales, pensamientos eróticos y emociones cercanas al éxtasis. No podía dejar de contemplarlo. Embelesada recorría todo su cuerpo una y otra vez. No quería irme, sentía que después de verlo no habría nada en el mundo equiparable a su belleza y que todo a mí alrededor se tornaría feo, gris y triste. 
Después de un gran esfuerzo desprendí mi mirada de la belleza hipnotizante del David y mire hacia los cautivos encerrados en su aciago y eterno destino. Camine hacia ellos y observe nuevamente su esfuerzo por liberarse de su prisión de mármol. Me situé al principio del salón frente al David. Lo contemplé de lejos con su honda en la mano, su mirar profundo, su ceño fruncido, su gesto tenso, su belleza absoluta y me di cuenta que David se erigía ante ellos como el símbolo del triunfo contra la opresión, como el símbolo de la belleza absoluta frente a la belleza posible. Como el símbolo de lo realizado frente a lo inacabado. 
Y acompañada por una esperanza renovada en el ser humano, en su capacidad para crear belleza y para luchar contra la opresión salí a la Via Ricasoli y camine hasta la plaza San Marcos. Mientras caminaba un cuarteto del Michelangelo poeta rondaba mi cabeza, ensombreciendo un poco la reciente esperanza renovada. : 
«Dillo a me, o Dio, se i miei occhi, in realtà, guardano la verità vera del bellezza, o se la bellezza è nella mia mente, ei miei occhi lo vedi ovunque ti giri.»(**)

Traducción
(*)"En cada bloque de mármol veo una estatua clara como si fuera colocada delante de mí, y una forma perfecta de actitud y acción. Solo tengo que arrancar las paredes ásperas que aprisionan la apariencia encantadora para revelar a los otros ojos como lo veo con los míos. »
(**)"Dime, oh Dios, si mis ojos, en realidad, miran la verdadera verdad de la belleza, o si la belleza está en mi mente, y mis ojos la ven dondequiera que vaya".