martes, 22 de agosto de 2017

Relatos de Incertidumbre



René Magritte
“Cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada”
Charlie García “Los Dinosaurios”

Y un día sin proponértelo tu vida cambia.
Efectivamente mi vida cambió, de pronto me vi en un país lejano, sin amigos de toda la vida, sin lugares conocidos, sin trabajo y con apenas dinero suficiente para sobrevivir unos meses. Lo único constante que tenía en esos días era la incertidumbre. Una sensación de desasosiego que se despertaba conmigo, deambulaba conmigo y se acurrucaba a mis pies en las noches cuando un sueño, nunca reparador, me invadía.
En esos tiempos de incertidumbre caminaba sobre puntos suspensivos.  Caminaba extraviada, me sentía como esos niños que por un momento pierden a sus padres en un espacio abierto lleno de gente y empiezan a dar vueltas, buscando alrededor, con esa mirada que se va transformando de la angustia al terror para terminar en un llanto desgarrador.
El porqué de este cambio de situación, no viene al caso. Hay personas arrojadas de su vida cada minuto, cada segundo. Hay personas que se ven obligadas cada día a exiliarse de su vida, de lo conocido y que, sencillamente, se ven impelidos por circunstancias externas o decisiones personales a cerrar una puerta y echar a andar.
Las personas que hemos sentido el vivir en incertidumbre podrán entender lo que se siente  en esos momentos. Esa  sensación de estar y no estar, de ser y no ser, de existir y no existir. Ese Hamlet interno enloquecido con preguntas sin respuestas, ese deseo de convertirte en una Ofelia que sucumbe e impúdica se entrega a la muerte. No hay respuestas razonables a las preguntas que te haces, no hay línea divisoria entre estar vivo o muerto. Sabes en lo más profundo de tu ser que no habrá retorno, que esa vida que dejas o que te obligan a abandonar nunca más volverá a ser la misma.
Vivir en duelo, constante, perpetuo. Vivir aferrado a los pequeños recuerdos, canciones, comidas, vivencias, sensaciones, olores, sabores. Vivir aferrando pasados que nunca, y lo sabes, volverán. Nunca, nunca las aguas del rio serán las mismas donde te bañaste, nunca las paredes que te cobijaron serán las mismas cuando retornes al hogar, nunca los recuerdos añorados, atesorados en la memoria serán los que encuentres al regresar. Pero, además, nunca, nunca jamás ese que salió impelido, arrojado, fuera de su vida será otra vez el del ayer.
El intervalo de vacío, miedo e incertidumbre te hizo otro, te transformo,  cambio tú piel. Sigues siendo tú pero eres otro. Estás pero ya no formas parte de. Existes como unidad, pero sientes tu fractura en miles de pedazos imposibles de volver a ensamblar. Te desdibujaste para siempre, te tornaste difuso, mal acabado. Solo sutiles líneas delimitan tu vida  y tu ser.
La incertidumbre no es un momento, no es  un periodo, cuando llega a tu vida se instala definitivamente y nunca, nunca volverás a ser el mismo. Nunca, nunca podras unir los fragmentos de tu vida.