| Sol de la mañana Edward Hopper |
“Nada te turbe, nada te
espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…” Hoy me desperté
con este poema en mi mente. Al abrir los ojos fue lo primero que resonó en mi
interior.
Pensé: ¿Por qué este poema de
Santa Teresa de Jesús invade mi interior y me anuncia el nuevo día? Nunca he
sido una persona creyente, ni religiosa, pero siempre me gusto este poema. Me parece
la expresión perfecta de la esperanza, me parece la expresión perfecta de la certeza de que todo pasa.
Esperanza y certeza han sido
palabras y sensaciones que han huido de mí en los últimos meses, palabras que
apenas recordaba que existían. Si en algún momento se asomaron, escondidas en
alguna ilusión, fue solo por días o semanas. No hay ilusión que aguante el viento
súbito de la realidad.
¿Qué me gritaba mi yo interior a través
de este poema? ¿Un ¡basta! desesperado por reencontrarme con lo que siempre he
sido? ¿Un ¡basta! Irritado de tanta pesadumbre? ¿Un ¡basta ya! de tanta autoflagelación
innecesaria? ¿Qué me gritaba?
De pronto me di cuenta de lo que quería
decirme. Me decía que tenía que aceptar mi nueva realidad. Me decía que lo que
hoy nos resulta insoportable solo será un recuerdo del ayer. Me decía que puedo
cambiar de país, de lugar, de vida pero que yo siempre seré la habitante de mi
misma. Me decía que esperara, que con disposición, actitud y perseverancia mi
vida tomaría de nuevo su senda.
Hoy me levante diferente. Hoy me levanté
con esperanza, no en función de nada o de nadie, esperanza de que en mi está la
posibilidad de encauzar mi vida. hoy me levanté con la certeza de que solo yo
tengo el poder de decidir sobre mi vida, que aunque el entorno cambie, las
personas sean otros, yo, y solo yo, tengo el poder de decidir y que ese poder
es lo que me da libertad.
Hoy me asumo responsable de mi
vida, hoy dejo de lamentarme, hoy dejo
de ser fatalista, hoy dejo de vivir añorando el pasado. hoy, por fin, me adueño
de mi nueva realidad y me ocuparé en mejorarla y sentirme libre y feliz en ella.
Hoy este poema inspirador me ha
sacado del pozo en el que me había metido voluntariamente, porque aunque el
entorno, las circunstancias y los
eventos sean externos la forma de enfrentarlos y asumirlos es exclusivamente
nuestra decisión.
Hoy inspirada en el poema de
Santa Teresa de Jesús les digo:
“Nada te turbe, nada te
espante, todo se pasa, tú no te mudas, tu paciencia y tu empeño todo alcanza…”
