viernes, 24 de diciembre de 2021

¿Cuántas vidas vividas?

 

Caminos collage Nov21

"Nunca camimamos en el mismo rio" esta frase de Heraclito dicha por el profesor Guido en la clase de filosofía, en mis lejanos 15 años, fue uno de mis aprendizajes mas importantes y  reveladores.

Recuerdo que al oirla sentí que  algo trascendental acaba de pronunciarse y quede sumergida en una profunda reflexión. Cada dia es una nueva vida, irrepetible y unica. Cada momento es un único momento, nada se repite y nada es igual.
Somos los mismos y somos otros. La vida esta construida con fragmentos irrepetibles. Lo que vivimos, lo que somos no es una realidad tangible. Lo que vivimos, lo que somos es solo una ilusión. La continuidad, la identidad es solo una construcción emocional que nos impide pensar en la fragilidad de lo que consideramos nuestra vida, nuestra identidad. El continum nacimiento, vida, muerte es sólo una forma de darnos seguridad y estabilidad. 
Lo planteado, aunque aparentemente tenga visos negativos y desestabilizadores, es por el contrario una gran bendición. 
Cada dia es un nuevo comienzo, cada instante es una nueva vida. Nuestra realidad es irrepetible y nuestra vida es cada dia una nueva vida. 
Vivir cada dia cómo único e irrepetible, disfrutar cada momento sin certezas, sin seguridades, sin identidades... Vivir en la posibilidad no en la seguridad, vivir en la incertidumbre no en estabilidad. 
El enfrentar el breve espacio de tiempo que nos toca como la suma de muchas vidas, muchos nosotros, muchos renaceres y muchas muertes nos dará la libertad para aceptar la suma de eventos que siempre se van a presentar.
La incertidumbre es la única certeza. Nuestra identidad es la diversidad. Vivimos para cambiar. 

domingo, 23 de mayo de 2021

Recurrente 1



Un abrazo cálido la envolvió, los rayos tenues del sol de la mañana envolvieron su cuerpo con la dulzura de un antiguo amante.Desde que empezó el verano, sensaciones pasadas la invadían y  recuerdos de tiempos distantes se hacían presentes. 

Siempre al calor del sol se sentía integrada al universo, a la vida, al presente y miles de presentes pasados iguales se integraban en ese instante. Por segundos o minutos el tiempo se detenía, se convertía en un infinito continuo, donde todo confluía, donde todo se encontraba y donde su comunión con el universo se hacia tangible.

El extasís, pensó, debe ser parecido a esto y ese pensamiento la devolvió al presente y a su realidad. Tomó el libro y siguió leyendo, mientras las olas se acercaban cada vez mas a sus pies de uñas rojas y granitos de arena negra.

El agua rozó sus pies y empapó el borde de la toalla, con pereza se levantó y arrastró todas sus cosas medio metro mas arriba. 

Al sentarse nuevamente y mirar el mar sintió como un hoy a su madre abrazandola con la toalla,  las gotas de agua salada bajando por su cara; sus deditos pequeños, arrugados y fríos; el sabor salado en su boca y la ropa que le ponían sobre la piel todavía ia húmeda. El calor del sol calentando todo su cuerpo pequeño, mientras su mamá preparaba un enorme bocadillo de pan crujiente y chorizo, que llevaría a su boca a grandes bocados y con la ayuda de una Pepsi.

También ahí mientras engullía su merienda se sentía ia parte de un infinito eterno preso en un instante. 

El retorno de esas vivencias encapsuladas, de esos momento de dicha, de esas sensaciones del pasado que siempre habitan el presente es el hilo que guia la vida, instantes a los que siempre se quiere volver. 

Mirando el vaivén del mar una idea tonta pasó por su cabeza: 

Esos momentos, que además nunca son muchos, deben ser los momentos en los que se toca la felicidad...