martes, 27 de marzo de 2018

Migración Forzada: Sueño sin Jung

Grete Stern Sueños


Anoche no soñé con Jung, faltó a la cita nocturna para ayudarme a desentrañar mi sueño.
Anoche soñé con una estufa, una estufa roja donde pequeñas virutas encendidas danzaban alegremente mientras yo las contemplaba absorta.
Fue de esos sueños tranquilos, donde nada transcurre, esos sueños relajantes y contemplativos. Todavía despierta veo los pequeños puntos rojos,  brillantes y chisporroteantes bailando,  como pequeñas luciérnagas,  a mi alrededor.
Era una estufa conocida, una estufa que no sólo calentó mis pies en momentos de frío, sino que también calentó mi corazón y mi cuerpo cuando lo necesite. Una estufa que caldeo momentos de frialdad no sólo climática, también calentó momentos de frialdad emocional, de distanciamiento personal, de separaciones eminentes.
La calidez de una buena estufa hace que superes todo, es un refugio que siempre te da confort y seguridad. De ese calor que emana, de ese confort que sientes, de esa seguridad que te arropa es de donde proviene la palabra hogar. Esta palabra que va allá de cuatro paredes y un techo.  Hogar proviene de hoguera, de ese fuego que nos da alimento y calor.  Podemos habitar una casa, podemos tener un techo donde cobijarnos, pero cuando hablamos de un hogar, hablamos de algo entrañable, algo que emociona, algo de lo que formas parte consustancial.
Ambos sueños él de ayer y él de esta noche creo que están vinculados. El inconsciente teje extrañas formas para darnos a conocer nuestros deseos y nuestra realidad profunda. Dado que Jung faltó a la cita, trataré de develarlo por mí misma.
¿Quiénes  son los personajes perdidos en páginas de libros que no les pertenecen?  Para algunos psicoanalistas todo lo que aparece en los sueños, desde lo inanimado  hasta los diferentes sujetos, son representaciones de uno mismo. Partiendo de esta premisa puedo concluir que los personajes perdidos son simplemente “yo”. Mi yo fracturado que busca su recomposición en un mundo desconocido y totalmente diferente. Mi yo extraviado que deambula por el pasado como un fantasma y que en el presente no encuentra todavía su lugar donde encajar y sentirse cómodo. Mi yo confundido que no encuentra la historia a la que pertenece.
Creo que mi aproximación no es desacertada, diría más bien que representa bastante bien mi actual realidad.
Pero ¿la estufa qué  representa? ¿No es acaso ese hogar que contemplo y que deseo pero todavía no he encontrado? ¿Ese hogar que creí encontrar y que se evaporó frente a mí? O ¿ese hogar que perdí y que ahora lo miro como un grato recuerdo?
Creo que este sueño, literalmente, representa el hogar que añoro pero que no tengo, el hogar que miro desde la distancia y del que fui arrancada por una u otra razón, pero un hogar que al mirarlo desde este presente me brinda siempre, confort, seguridad y cobijo.
Ahora me doy cuenta de por qué Jung no vino a la cita, simplemente quería que yo fuera la intérprete de mis propios sueños, que llegará por mí misma a decantar mi situación.
En los sueños, simbólicamente, se esconde una visión, una manera de expresar cada realidad particular. Cada sueño solo podrá ser interpretado  por quien lo sueña. Otros lo interpretaran desde su mundo y su realidad. Pero la lectura, la comprensión y la interpretación auténtica solo se darán desde la mirada del protagonista.    
Parafraseando a Pirandello lo que mis sueños me expresan en este momento concreto es que: 
“Soy un personaje extraviado en busca de un hogar”

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