| Grete Stern Sueños |
Anoche no soñé con Jung, faltó a la cita nocturna para ayudarme a
desentrañar mi sueño.
Anoche soñé con una estufa, una estufa roja donde pequeñas virutas
encendidas danzaban alegremente mientras yo las contemplaba absorta.
Fue de esos sueños tranquilos, donde nada transcurre, esos sueños
relajantes y contemplativos. Todavía despierta veo los pequeños puntos
rojos, brillantes y chisporroteantes
bailando, como pequeñas
luciérnagas, a mi alrededor.
Era una estufa conocida, una estufa que no sólo calentó mis pies en
momentos de frío, sino que también calentó mi corazón y mi cuerpo cuando lo
necesite. Una estufa que caldeo momentos de frialdad no sólo climática, también
calentó momentos de frialdad emocional, de distanciamiento personal, de
separaciones eminentes.
La calidez de una buena estufa hace que superes todo, es un refugio
que siempre te da confort y seguridad. De ese calor que emana, de ese confort
que sientes, de esa seguridad que te arropa es de donde proviene la palabra
hogar. Esta palabra que va allá de cuatro paredes y un techo. Hogar proviene de hoguera, de ese fuego que
nos da alimento y calor. Podemos habitar
una casa, podemos tener un techo donde cobijarnos, pero cuando hablamos de un
hogar, hablamos de algo entrañable, algo que emociona, algo de lo que formas
parte consustancial.
Ambos sueños él de ayer y él de esta noche creo que están vinculados.
El inconsciente teje extrañas formas para darnos a conocer nuestros deseos y
nuestra realidad profunda. Dado que Jung faltó a la cita, trataré de develarlo
por mí misma.
¿Quiénes son los personajes
perdidos en páginas de libros que no les pertenecen? Para algunos psicoanalistas todo lo que
aparece en los sueños, desde lo inanimado
hasta los diferentes sujetos, son representaciones de uno mismo.
Partiendo de esta premisa puedo concluir que los personajes perdidos son
simplemente “yo”. Mi yo fracturado que busca su recomposición en un mundo
desconocido y totalmente diferente. Mi yo extraviado que deambula por el pasado
como un fantasma y que en el presente no encuentra todavía su lugar donde
encajar y sentirse cómodo. Mi yo confundido que no encuentra la historia a la
que pertenece.
Creo que mi aproximación no es desacertada, diría más bien que
representa bastante bien mi actual realidad.
Pero ¿la estufa qué representa?
¿No es acaso ese hogar que contemplo y que deseo pero todavía no he encontrado?
¿Ese hogar que creí encontrar y que se evaporó frente a mí? O ¿ese hogar que
perdí y que ahora lo miro como un grato recuerdo?
Creo que este sueño, literalmente, representa el hogar que añoro pero
que no tengo, el hogar que miro desde la distancia y del que fui arrancada por
una u otra razón, pero un hogar que al mirarlo desde este presente me brinda
siempre, confort, seguridad y cobijo.
Ahora me doy cuenta de por qué Jung no vino a la cita, simplemente quería
que yo fuera la intérprete de mis propios sueños, que llegará por mí misma a
decantar mi situación.
En los sueños, simbólicamente, se esconde una visión, una manera de expresar
cada realidad particular. Cada sueño solo podrá ser interpretado por quien lo sueña. Otros lo interpretaran
desde su mundo y su realidad. Pero la lectura, la comprensión y la interpretación
auténtica solo se darán desde la mirada del protagonista.
Parafraseando a Pirandello lo que mis sueños me expresan en este
momento concreto es que:
“Soy un personaje extraviado en busca de un
hogar”
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