lunes, 12 de marzo de 2018

Apariencia Develada 3

Grete Stern Sueños

Palabras, palabras, palabras y nada dicho, nada expresado. 
¿Cuántas veces las palabras dichas son sólo una simple sucesión? ¿Cuántas veces las palabras expresadas sólo son repeticiones mecánicas, aprendidas? Son tantas las veces en que las palabras son solo sonido mudo.
Se encontraron una tarde, en el momento justo en que el sol iniciaba su declive y teñía de rojo el cielo.Una mirada y una sonrisa intercambiada fue su primer vínculo, fue su primera conexión.
Inmediatamente después vinieron las palabras. Palabras llenas de lugares comunes, de cortesía social, de superficialidad. Palabras que ocultaban, más que revelaban, lo que cada uno era, lo que cada uno sentía.
En ese primer encuentro. Hablaron del tiempo, del paisaje, del lugar donde ambos habitaban... Emplearon  todas las palabras esperadas y socialmente convencionales.
Se bajaron  del autobús y cada uno tomó por su lado. Un breve "ciao"  los alejo sin llegar a conocerse.
No llegaron a imaginar en ese momento que la imagen del otro acompañaría a cada uno durante algún tiempo. Que la mirada y la sonrisa inicial, sería parte de su vida durante unas semanas. Que ambos se arrepentirían de no haber profundizado esa conversación inicial y que este arrepentimiento sería  acompañado de diálogos solitarios encerrados para siempre en las paredes de su imaginación.
Cuando se encontraron por segunda vez, se reconocieron entre la gente, se acercaron  y besaron como viejos amigos. La amistad había nacido no del breve encuentro inicial, Había nacido del recuerdo y las conversaciones que cada uno  ocuparon en la mente  del otro.
Esta vez no dejaron escapar la oportunidad del encuentro, se invitaron  un café y como poseídos, palabra tras palabra,  se contaron su vida, sus sueños. Transcurrieron horas sentados a la mesa,  al café lo sucedió una copa de vino,  a la copa de vino la sucedió la comida, a la comida otra copa de vino. Cuando el sol inició su declive y una luz naranja empezó a cubrir el cielo las palabras, palabras y palabras,  que salían a borbotones de sus labios,  habían contado toda su vida, todos sus sueños.
Las palabras, habían cumplido su función, les habían permitido entrar en la vida de cada uno. Pero algo quedaba pendiente, ninguna de las palabras dichas habían expresado lo que sentían, lo que habían sentido desde esa primera mirada y esa primera sonrisa.
Al despedirse las palabras que ambos deseaban pronunciar no llegaron a decirse. Sólo se despidieron con un "ciao" y un beso.
Él partía al día siguiente a su país y ella se quedaría en el lugar que ambos habían habitado por un tiempo.
Probablemente nunca volverían a hablar.
Llenaron, esa única tarde juntos,  de palabras, palabras, palabras y nunca dijeron lo que querían  decir, nunca expresaron lo que sentían, nunca pronunciaron las palabras que flotaban en el aire.
¿Cuántas veces las palabras dichas sólo cuenta lo esperado? ¿Cuántas veces las palabras expresadas no cuentan lo que realmente queremos decir? ¿Cuántas veces lo realmente auténtico es una palabra muda, es sólo silencio?


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