¿Cuántas veces las palabras dichas son sólo una simple sucesión? ¿Cuántas
veces las palabras expresadas sólo son repeticiones mecánicas, aprendidas? Son tantas las veces en que las palabras son solo sonido mudo.
Se encontraron una tarde, en el momento justo en que el sol iniciaba
su declive y teñía de rojo el cielo.Una mirada y una sonrisa intercambiada fue su primer vínculo, fue su
primera conexión.
Inmediatamente después vinieron las palabras. Palabras llenas de
lugares comunes, de cortesía social, de superficialidad. Palabras que
ocultaban, más que revelaban, lo que cada uno era, lo que cada uno sentía.
En ese primer encuentro. Hablaron del tiempo, del paisaje, del lugar
donde ambos habitaban... Emplearon todas
las palabras esperadas y socialmente convencionales.
Se bajaron del autobús y cada
uno tomó por su lado. Un breve "ciao"
los alejo sin llegar a conocerse.
No llegaron a imaginar en ese momento que la imagen del otro acompañaría
a cada uno durante algún tiempo. Que la mirada y la sonrisa inicial, sería
parte de su vida durante unas semanas. Que ambos se arrepentirían de no haber
profundizado esa conversación inicial y que este arrepentimiento sería acompañado de diálogos solitarios encerrados para siempre en las paredes de su imaginación.
Cuando se encontraron por segunda vez, se reconocieron entre la gente,
se acercaron y besaron como viejos
amigos. La amistad había nacido no del breve encuentro inicial, Había nacido
del recuerdo y las conversaciones que cada uno ocuparon en la mente del otro.
Esta vez no dejaron escapar la oportunidad del encuentro, se
invitaron un café y como poseídos,
palabra tras palabra, se contaron su
vida, sus sueños. Transcurrieron horas sentados a la mesa, al café lo sucedió una copa de vino, a la copa de vino la sucedió la comida, a la
comida otra copa de vino. Cuando el sol inició su declive y una luz naranja
empezó a cubrir el cielo las palabras, palabras y palabras, que salían a borbotones de sus labios, habían contado toda su vida, todos sus
sueños.
Las palabras, habían cumplido su función, les habían permitido entrar
en la vida de cada uno. Pero algo quedaba pendiente, ninguna de las palabras
dichas habían expresado lo que sentían, lo que habían sentido desde esa primera
mirada y esa primera sonrisa.
Al despedirse las palabras que ambos deseaban pronunciar no llegaron a
decirse. Sólo se despidieron con un "ciao" y un beso.
Él partía al día siguiente a su país y ella se quedaría en el lugar
que ambos habían habitado por un tiempo.
Probablemente nunca volverían a hablar.
Llenaron, esa única tarde juntos,
de palabras, palabras, palabras y nunca dijeron lo que querían decir, nunca expresaron lo que sentían, nunca
pronunciaron las palabras que flotaban en el aire.
¿Cuántas veces las palabras dichas sólo cuenta lo esperado? ¿Cuántas
veces las palabras expresadas no cuentan lo que realmente queremos decir? ¿Cuántas
veces lo realmente auténtico es una palabra muda, es sólo silencio?
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