... Llego el momento en que besarse era un símbolo de rebeldía. En algunos países no democráticos se convirtió en un auténtico acto de sedición.
Nunca mas, en ninguna iglesia de ningún credo, se volvieron a pronunciar las palabras, ahora convertidas en sentencia maldita, "podéis besar a la novia"
Los besos desaparecieron de los espacios públicos, pero se sospecha que en el ámbito privado, en la intimidad de la alcoba, en la penumbra de la casa, después de cerciorarse de que todo estaba cerrado y que nadie podía espiarlos, los amantes se entregaban fogosamente al calor húmedo de los labios sedientos.
Se crearon sociedades secretas dónde maestros y maestras entrenados en el arte de ese oculto placer, enseñaban a los mas jóvenes, los desfavorecidos que nunca sintieron unos labios en los suyos, una lengua en su boca o simplemente el roce cálido de un beso, a aprender esa execrable y antigua practica que ponía en peligro la salud pública.
Se comenta que una vez iniciados en el arte del ósculo, nunca mas volvían a ser "normales", la adicción los arrastraba a profundizar en todas las múltiples posibilidades del placer oral.
Las Sociedades Secretas del Ósculismo (SSO) pretendían lograr no solo el beso como un derecho inalienable de todo ser humano. Sino la instauración de una sociedad basada en la demostración de afecto. Una sociedad donde las caricias y el intercambio de fluidos se convirtieran en los bienes mayores.
La SSO pasó a ser un lugar de culto para los disconformes, los rebeldes, una leyenda urbana para los incrédulos y escépticos y una amenaza real para la sociedad que basaba su afecto en la frialdad y el lugar común del emoticon.
El ósculismo se convirtió en una secta perseguida, muchos de los mejores maestros del beso terminaron encerrados en la cárcel de por vida. Se dieron cuenta con los primeros y mas sonados casos que siempre reincidian. Muchos ósculeanos se mantuvieron libres viviendo una doble vida. Divididos entre la simpleza fría y distante del emoticon y la complejidad cálida y cercana del beso. El primero desplegado en las pantallas de todos los dispositivos y a la vista de todas las redes sociales y el segundo escondido en el cuarto mas oculto y oscuro de la casa, lejos de la mirada del mundo virtual.


