| Grete Stern Sueños |
Anoche soñé con mis libros, con los miles y miles de libros que
habitan las paredes de mi casa en Venezuela.
En mi sueño los personajes hartos de no ser leídos, hartos del polvo y
la humedad, hartos de estar encerrados habían decidido dejar las estanterías e
iniciar una vida real.
Deambulaban por la casa, se sentaban en las sillas, se acostaban en la
cama, tomaban café en la terraza, alguno hasta se atrevía a salir al jardín a
cuidar las plantas.
Los vecinos asombrados, contemplaban desde la calle el movimiento incesante,
el murmullo de voces. Algunos atribuían a fantasmas todo el ajetreo, otros
pensaban que yo había regresado de mi viaje, otros simplemente no encontraban
explicación.
Desde mi posición privilegiada de observadora durmiente podía verlos a
todos, a los vecinos y a los personajes,
yo convertida, por la magia del sueño, en un ser etéreo con el don de
la ubicuidad los examinaba en silencio.
Después dentro de la extraña lógica que guía los sueños, esa lógica
onírica donde nada resulta asombroso, ni cuestionable, me vi abriendo la puerta
y entrando a la casa. Caminando por los pasillos y los cuartos mirando a mis
queridos libros. Sintiendo y viendo desde las lágrimas, con ese amor incondicional que solo un lector podrá entender, su
tristeza profunda por no ser leídos, acariciados, olidos, por haberse
convertido en historias mudas.
Dentro de otra y abrupta secuencia onírica me sentaba en el piso a
leer, a mi lado una pila enorme de libros esperaba su turno, una pila tan
enorme como una columna, una columna inestable y peligrosa. En esta lectura
descubría como los personajes se habían mezclado, se habían integrado a otros
libros. Emma Bovary, estaba conversando animadamente con Ala Triste. Bartleby,
el escribiente compartía con Ana Karenina, mientras anotaba en una pequeña
libreta. Tomás y Teresa recorrían Macondo acompañados de un Aureliano
convertido en guía turístico. Atticus contemplaba horrorizado las ejecuciones en
el París de la Historia de dos ciudades, Dorian Gray se contemplaba en el
espejo de Pemberley mientras Darcy hablaba de la banalidad, Elizabeth Bennet y
Elinor Dashwood cumplían su deseo de conocerse, mientras eran observadas por “Flush”
que descansaba debajo del mueble del salón... Todos los personajes extraviados
entre otras páginas, deambulando perdidos en la
búsqueda de su propia historia.
Me desperté, cerré los ojos para volver al sueño, pero se había
evaporado.
Hoy llevo todo el día pensando en los libros soñados, en los
personajes extraviados y en los miles y miles de libros que habitan mi casa.
Hoy me he preguntado durante todo el día el porqué de ese sueño. Hoy me he preguntado qué
mensaje quería trasmitirme mi inconsciente con ese sueño.
Esta noche espero soñar con Jung para que me ayude a analizar su
significado, para que juntos podamos desentrañarlo, puedo imaginarlo detrás de
su pipa humeante y diciéndome:
"La función principal de los sueños es intentar restablecer
nuestro equilibrio psicológico”
o
"El sueño surge de una parte de la mente desconocido para
nosotros, pero no por ello menos importante, y tiene que ver con los deseos
para el día que se aproxima."
¿Nos vemos esta noche Carl Jung?
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