domingo, 23 de mayo de 2021

Recurrente 1



Un abrazo cálido la envolvió, los rayos tenues del sol de la mañana envolvieron su cuerpo con la dulzura de un antiguo amante.Desde que empezó el verano, sensaciones pasadas la invadían y  recuerdos de tiempos distantes se hacían presentes. 

Siempre al calor del sol se sentía integrada al universo, a la vida, al presente y miles de presentes pasados iguales se integraban en ese instante. Por segundos o minutos el tiempo se detenía, se convertía en un infinito continuo, donde todo confluía, donde todo se encontraba y donde su comunión con el universo se hacia tangible.

El extasís, pensó, debe ser parecido a esto y ese pensamiento la devolvió al presente y a su realidad. Tomó el libro y siguió leyendo, mientras las olas se acercaban cada vez mas a sus pies de uñas rojas y granitos de arena negra.

El agua rozó sus pies y empapó el borde de la toalla, con pereza se levantó y arrastró todas sus cosas medio metro mas arriba. 

Al sentarse nuevamente y mirar el mar sintió como un hoy a su madre abrazandola con la toalla,  las gotas de agua salada bajando por su cara; sus deditos pequeños, arrugados y fríos; el sabor salado en su boca y la ropa que le ponían sobre la piel todavía ia húmeda. El calor del sol calentando todo su cuerpo pequeño, mientras su mamá preparaba un enorme bocadillo de pan crujiente y chorizo, que llevaría a su boca a grandes bocados y con la ayuda de una Pepsi.

También ahí mientras engullía su merienda se sentía ia parte de un infinito eterno preso en un instante. 

El retorno de esas vivencias encapsuladas, de esos momento de dicha, de esas sensaciones del pasado que siempre habitan el presente es el hilo que guia la vida, instantes a los que siempre se quiere volver. 

Mirando el vaivén del mar una idea tonta pasó por su cabeza: 

Esos momentos, que además nunca son muchos, deben ser los momentos en los que se toca la felicidad...