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| Grete Stern Sueños |
¿Cómo se llega a ser una extraña? ¿Cómo alguien puede calificarte de extraña? Extraña se deriva de la palabra extrañar que viene a su vez del latín extraneare y que se basa en extraneus, que significa de fuera, ajeno. Otra de sus acepciones la relaciona con algo raro, fuera de lo común y por último se usa, también, para expresar el sentir la falta de lo habitual, el estar afuera de la situación normal.
Entonces que alguien me califique de extraña es normal, pues en este
momento de mi vida encajo perfectamente en todos los usos del término.
Soy de fuera, ajena. Viviendo en un país, que no es mi país. Soy rara
para la gente que me rodea, estoy fuera del común denominador de los conocidos de este
lugar que habito. Estoy lejana de mi espacio y de mi vida habitual, totalmente
fuera de lo que hasta ayer fue mi situación normal.
Entonces que sea extraña o que sea una extraña es algo que se ajusta
perfectamente, no solo a lo que soy, sino también al como me siento. Entonces encajó
en estas siete letras, en estas tres silabas, en esta palabra, soy y me siento una
extraña.
Pero el calificativo iba en otra dirección, iba en una dirección para
mi inaceptable, se refería a estar fuera de una situación, de una realidad. Una
realidad de la que he salido voluntariamente, pero de la cual no he podido
desprenderme, una realidad que siempre irrumpe, me sorprende y hasta me
desagrada.
Una realidad lejana donde a la fuerza quieren mantenerme y de la que
ya no soy parte. Una realidad que desea conservarme presente para recordarme
casi a diario que ya no me pertenece, que estoy fuera y que ahora soy una
extraña.
Una realidad que se nutre de mi presencia aun en la distancia, una
realidad que me necesita, quizás, hasta para poder sobrevivir. Una realidad que
necesita calificar de extraña y ajena a una persona ausente, a una persona que
ya no está. Una redundancia innecesaria,
que no es valida, pues si no estoy, ni existo en esa realidad soy una extraña
por definición.
Para esta situación existe también una palabra que puede definirla,
una palabra que posee una rareza exquisita, un significado muy especial y un
sonido fuerte, contundente, esta palabra es oxímoron.
La palabra oxímoron proviene del vocablo griego οξυμωρον (oxymoron) y está
compuesta de oxys (agudo, fino) y moros (desafilado, estúpido). Se refiere a una combinación de palabras que
tienen un significado opuesto. Se emplea como una figura retórica para
complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u
opuesto. Emplearla para describir o calificar una situación talvez no sea, en términos
lingüísticos, lo más apropiado o acertado pero es la palabra que vino a mi
mente mientras escribía este relato, más parecido a una clase de etimología que
a otra cosa. Así tenemos que toda esta situación a lo que más se parece es a un
oxímoron y algunos ejemplos los ayudaran a entender el por qué:
Tu presencia ausente me hace
recordar que ahora eres una extraña en nuestra vida
Eres una extraña en este
presente que no habitas
En ambos ejemplos se ve claramente la contradicción, la oposición entre
términos que se excluyen por significar cada uno la negación del otro.
Esta disertación en voz alta, este monólogo interior es lo único que
hoy he podido escribir. A veces las situaciones o la vida te sobrepasan, pero
en mi caso nunca llegan a dejarme muda. Las palabras son mi alimento y mi aliento, lo único
que tengo en este momento. Son el lugar donde me encuentro y del que no estoy
dispuesta a mudarme. Estoy montada en un pequeño barco de papel lleno de
palabras donde trato de no naufragar.
Quiero concluir este loco ejercicio de hoy y no se me ocurre una mejor
idea que hacer un oxímoron.
“Un grito silencioso se escuchó de pronto, un grito silencioso que salió
de mi boca cerrada y resonó en las paredes de la casa que no habito. El olvido continuamente recordado expresó con palabras
silenciosas sus deseos de extraviarse de la memoria y perderse para siempre del
presente”

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