![]() |
| tarde de verano Edward Hopper |
Hay palabras fundamentales en toda relación, palabras que sí no se
dicen o hacen terminan por destruirla. Palabras no necesariamente particulares,
ni especiales pero si fundamentales.
En la relación de ellos las palabras básicas se dijeron continuamente,
no escatimaron en los te quiero o los te amo, los repitieron cada día al salir
el sol, los seguían repitiendo cuando el sol llegaba al zenit, proseguirán en
el atardecer cuando el sol se difuminaba en bellos crepúsculos y aumentaban
cuando el sol se ocultaba y sus cuerpos desnudos bajo las sábanas se buscaban
con la pasión dulce que siempre los acompaño. Días de verano llenos de esas palabras básicas y de una calidez que competía con el mismo sol.
Se dijeron tantas veces las palabras básicas que llegaron a creérselas,
que llegaron a sentir que lo que se repetían continuamente era verdad y
cobijados en esa certeza de palabras básicas iniciaron una vida compartida.
Sin embargo esta relación llena de te quiero y te amos tuvo un final
doloroso para ambos, algo que nunca llegaron a imaginar o tal vez si, nunca se
sabrá o nunca lo sabrán pues todavía hoy estas palabras básicas resuenan en sus
cabezas, laten en sus corazones y se repiten a lo largo del día, mientras el
sol hace su recorrido diario por el cielo.
Pero como decía hay palabras fundamentales en toda relación, palabras
que aunque no se pronuncien, aunque nunca alcancen sonoridad son determinantes.
Son apenas cuatro palabras, cuatro palabras que no les basta con ser
pronunciadas sino que implican acciones, porque hay palabras que no solo
pertenecen al ámbito del discurso sino que tiene que practicarse en la vida
diaria. Estas palabras son: sinceridad, confianza, aceptación y compromiso. Palabras
que en su acepción más corriente y aceptada pueden definirse como lo que sigue:
Sinceridad: Sencillez,
veracidad, modo de expresarse o de comportarse libre de fingimiento
Confianza: Esperanza firme que
una persona tiene en que algo suceda, sea o funcione de una forma determinada,
o en que otra persona actúe como ella desea.
Aceptación. Valorar al otro tal y
como es con sus errores y sus
equivocaciones, con sus aciertos y su lucidez.
Compromiso: Cumplir con las
obligaciones voluntariamente, trabajar por lo que se ha propuesto o por lo que
le ha sido encomendado. Vivir, planificar
y reaccionar de forma acertada para conseguir sacar adelante lo que se quiere.
Estas cuatro palabras, sucintamente
definidas, hacen que las palabras básicas adquieran el verdadero significado ya que son indicadores de los te quiero
y te amo en el día a día.
La sinceridad en ellos no fue clara, ni diáfana, fue una sinceridad a
medias, había cosas ocultas que nunca se dijeron, había cosas secretas que
guardaban cada uno para si, tal vez por temor a mostrarse desnudo frente al
otro, tal vez por que representaban aspectos que preferían esconder o tal vez
por falta de costumbre o incapacidad para mostrarse abiertamente y ventilar sus
emociones, su ser, sus miedos frente al otro, frente a los demás. Pero cuando
la sinceridad no es expresada en palabras, sencillamente, deja de existir, se
expulsa de la vida. La sinceridad por definición encierra siempre un mostrarse
ante los otros.
La sinceridad va unida irremediablemente a otra de las palabras
fundamentales, a la palabra confianza.
Confiar implica que nada se oculta, todo se dirime, se plantea, se
habla. No hay cosas importantes que no se comuniquen, pues la confianza es
frágil, tan frágil que aún una leve sospecha puede romperla, hasta enterrarla
para siempre, y una vez vulnerada o rota es difícil de recuperar, siempre
quedará resentida y aunque tratemos de recoger las piezas y pegarla nuevamente
siempre se verán los empates y el pegamento de la restauración.
Sólo con sinceridad y confianza se podrá poner en práctica la
siguiente palabra: aceptación, sólo podemos aceptar lo que conocemos cabalmente,
en lo que confiamos ciegamente. No podemos aceptar un otro oscuro o encubierto,
no podemos aceptar algo o alguien en que o en quien no confiamos. Para aceptar hay
que conocer y confiar si esto no se da no hay aceptación, uno no acepta la idea
del otro, uno acepta al otro tal y como es, con sus defectos y sus virtudes,
con sus problemas y sus alegrías, con su confusión o su claridad. En fin, estas
tres palabras van tomadas de la mano como vértices de un mismo triangulo, como
tres caminos separados que al final se unen en el gran camino que es la vida en
pareja, un camino común y en una sola dirección.
Pero estas palabras, que más que discurso son acciones, solo podrán
funcionar si hay un auténtico compromiso. Un compromiso por mantener la
relación, un compromiso de dos que garantice al menos un deseo de continuidad,
de ganas de enfrentar el difícil mundo de la convivencia.
En ellos estas palabras fundamentales sólo se mostraron a medias, sólo
se dijeron a media voz, sólo se mostraron en algún aspecto. Por eso a pesar de
los te quiero y te amo, todo acabó. El final se iba construyendo cada día, en
cada amanecer daban un paso más en esa dirección, en cada hora que transcurría
se cernían sobre la sinceridad, la confianza y la aceptación sombras oscuras
que se posaban sobre el compromiso y el deseo de continuar.
Hay palabras que no sólo con nombrarlas se convierten o representan
una realidad, hay palabras que sólo adquieren su significado cuando se
practican o se viven...

No hay comentarios:
Publicar un comentario