domingo, 27 de mayo de 2018

367 días, 23 kilos y 1000 toneladas

mujer con maleta postal antigua

Cómo poner en palabras este último año, cómo encerrar en frases lo que ha significado. Cómo dar nombre a todas las emociones y sensaciones que he sentido, cómo colocar en un relato lógico este sinsentido que ha adquirido la vida.
En estos 367 días que han trascurrido desde la llegada a Barajas he vivido cosas extraordinarias, no por excepcionales o extrañas, sino por ser totalmente diferentes a toda mi vida anterior.
De pronto te montas en un avión con la certeza de unas vacaciones y un año después tu destino vacacional es simplemente tu existencia.
En ese ínterin de apenas un año, has vivido tan intensamente cada día que en sí mismo engloba toda una vida.
Al salir de Barajas hace un año, no tenía ni idea que al atravesar la puerta estaba entrando al después y que el antes quedaría para siempre atrás. Que en ese largo recorrido desde el anexo 2 hasta la cola de los taxis iba dejando en cada paso, iba desprendiéndome sin saberlo de mi vida pasada.
Ahora desde la distancia, que solo el tiempo proporciona, me veo caminando arrastrando la maleta y dejando tras de mi pequeños o grandes pedazos del pasado, de mi vida y hasta de mi misma.
Imagen triste de desprendimiento, de ser que se quiebra, de ser que sin saberlo se va desbaratando, ignorante de que en esa maleta que metió en el taxi estaban contenidos sus únicos vínculos con el pasado, con su antes.
Toda mi vida contenida en 23 kilos, toda mi vida encerrada en una maleta.
Una maleta que por cinismo del destino perdió una de las ruedas y trastabillando y sin equilibrio se dejaba arrastrar de mi mano, igual que yo, también. trastabillando y sin equilibrio me dejaba arrastrar  por las circunstancias.
Triste y miserable analogía. Una maleta rota, arrastrada por una vida destrozada.
Algo que no sabía tampoco cuando arrastraba esa maleta es que también arrastraría durante este año, como un peso muerto, ya sin vida, mis recuerdos, mis sueños, mis posibilidades y que a esos 23 kilos de vida pasada se sumarían toneladas adicionales que me aplastarían bajo su peso y que apenas me dejarían respirar.
En este primer año del resto de mi vida me he desdibujado tanto que me he convertido en boceto, apenas unas líneas indefinidas, una intención de darme algo de forma. En este primer año la maleta original  fue sustituida por otra de 23 kilos pero las toneladas de mis recuerdos, mis sueños, mis posibilidades siguen aplastándome cada día.
367 días después algo ha mejorado, al menos cambié de maleta y la puedo arrastrar mejor, se desliza a mayor velocidad, aunque siempre bajo el peso intermitente de las toneladas de mis recuerdos, mis sueños, mis posibilidades. Toneladas que solo me abandonan por breves momentos, por sólo instantes.  Segundos de abandono que me permiten trazar con más fuerza el esbozo  que estoy tratando de dibujar de mi misma.

nota: hablo de 367 dias porque esto lo escribo dos dias despues de cumplirse mi primer año 

1 comentario:

  1. Entiendo tu sentir de este primer año. No es fácil el cambio cuando no estaba en tus planes en ese momento, pero llegaría mas temprano que tarde. Convierte el peso de esa maleta, tus recuerdos, conocimientos y experiencia en ánimo para definir y componer el año nuevo que comienza y proponte estar en el próximo aniversario de tu partida satisfecha con tus logros. Un abrazo muy fuerte, Vas a lograrlo.

    ResponderEliminar