viernes, 4 de mayo de 2018

Negra Sombra que me asombra

Eugéne Delacroix-la muerte de ofelia

Anoche la sombra negra se fue conmigo a la cama, hoy al despertarme seguía durmiendo a mi  lado…
La negra sombra siempre aparece, vive al acecho y nubla tu vida cuando menos lo esperas.
Se alimenta de todo, se nutre de cualquier circunstancia y se regodea con nosotros los expulsados.
Los expulsados, de nuestra vida, de nuestro país, de nuestra felicidad, convivimos con ella. Planea sobre nuestras cabezas esperando un momento de descuido, para recordarnos su eterna presencia. Oscurece nuestras horas, nubla todo buen momento, siempre ahí, para recordarte que perdiste todo.
La negra sombra entra sin tocar y se instala en tus días, no la has invitado, no la quieres en tu vida pero no la puedes expulsar, está ahí, siempre ahí.
Los expulsados la conocemos tan bien. Los expulsados la hemos hecho tan parte de nosotros que, a veces pienso, no imaginamos nuestra vida sin su compañía, sin su presencia.
Y es que la expulsión y la negra sombra vienen juntas, nacen el mismo día, recorren los mismos caminos, habitan la misma casa. Ambas consumen vorazmente tus esperanzas. Ambas nadan en las lágrimas que ruedan por tu rostro. Ambas invaden tus sueños y tus despertares.
Días siempre oscuros, días grises son los días de los expulsados. Días de tristeza infinita, de dolor en el pecho, de llantos imprevistos, de añoranzas presentes, de huecos insaciables imposibles de llenar.
Y es que los expulsados y la sombra negra vamos siempre de luto, siempre de duelo, como plañideros eternos lloramos juntos la peor pérdida.
Y es que los expulsados y la sombra negra asistimos consternados al entierro de nuestros planes, de nuestros sueños... Al entierro de nuestra vida, de nuestra propia vida. Un entierro infinito, constante, sin fin.
Un entierro al que asistimos diariamente, siempre con la esperanza oculta de que esta muerte terrible, esta muerte de nosotros mismo solo sea una pesadilla y que despertaremos en nuestra cama, en nuestra casa, en nuestra vida, en nuestro país.
Anoche la sombra negra se fue conmigo a la cama, hoy al despertarme seguía durmiendo a mi  lado, se despertó inmediatamente y me acompañó arrastrando los pies a tomar café, un café que sabía y olía a pesadumbre.  En mi condición de expulsada son muchas las noches que compartimos cama, pero la compañía de anoche tenía una razón en mayúsculas, ayer apareció en mi vida  el “cuando era”, por primera vez hable de mí en pasado. Estas dos palabras iniciaron y anunciaron mi muerte y mi entierro definitivo.
Hoy apenas se inicia el duelo por mi muerte, producto de una enfermedad que se inició al montarme en el avión, que se ha ido agravando y hecho crónica en los últimos meses. Hoy los invitó al sepelio de mi vida, una vida buena y digna de la que fui expulsada. Hoy los invitó a darme el pésame, a darme un abrazo fuerte. Hoy los invitó hablar del “cuando era”, con cariño, con humor, con melancolía y un poco de nostalgia. Ese “cuando era”  y todo lo que vivió. Ese “cuando era”  que entierro  hoy.

para leer esto escuchen Negra Sombra

1 comentario:

  1. Ese entierro lo conozco y me da mucha rabia. Espero que seamos más fuertes que ella y que nuestros ancestros los guanches, nos despejen esas nubes negras de nuestro cielo.

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