domingo, 17 de junio de 2018

Disertación matutina



¿La vida cómo conjunción del azar o la vida cómo destino? Ambas concepciones tienen algo en común y es la imposibilidad del ser humano de incidir en ella.
En la vida como conjunción del azar está implícita la incertidumbre. En la vida como destino también, pues ese destino es desconocido para el sujeto, y los eventos que se van presentado no nos muestran el camino trazado de antemano. En ambas la vulnerabilidad y la incapacidad de organizar y planificar la vida se convierte en un sueño, una quimera, un espejismo del que nos aferramos para darnos un poco de seguridad.
Sea una u otra de la que partamos lo único que queda claro es que apenas somos pequeños e insignificantes seres arrastrados, condenados a vagar por una vida totalmente incierta.
Pero optar por alguna de ellas incide  directamente en nuestra forma de actuar y en la forma que nos enfrentamos  al día a día.
En la conjunción del azar el sujeto tiene la posibilidad de elegir, de asumir la responsabilidad de su vida. Pues su presente no es otra cosa que la sumatoria de sus decisiones pasadas. La suma de las opciones que tomó construye su vida y elegir siempre implica libertad
En la concepción de la vida como destino el sujeto destierra su posibilidad de elegir pues asume que haga lo que haga, o opte por lo que opte, siempre tendrá que aceptar los designios pautados. La capacidad de elección y con ella la libertad desaparece y lo unico que  queda es la aceptación.
Así las consecuencias de asumir una u otra concepción, marcan el comportamiento de manera significativa. En la primera, a pesar de la incertidumbre y la conjuncion del azar el sujeto siempre es el protagonista de su vida, es él que elije, él que construye su vida frente a los eventos que se van presentando. En la segunda, el sujeto es apenas un actor secundario pues el destino, un ente sobre el que no tiene incidencia, es el verdadero protagonista y a él  debe entregarse con resignación.
Asumir una u otra concepción determina en cierta forma tu esencia como ser humano. La primera te hace un ser libre, la segunda te hace un esclavo. La primera te convierte en un ser activo, la segunda te hace un ser pasivo.En la primera prevalece el libre albedrío y en la segunda  la fatalidad.
Si se reflexiona sobre las consecuencias de esto en el ámbito de la vida cotidiana y de los rasgos personales podemos inducir, si lo llevamos al extremis, lo  siguiente:
La primera concepción te hace progresista, innovador, anti convencional, sin apego a las normas, rompedor de esquemas, rebelde, curioso, creativo, arriesgado,... Pues siempre serás él protagonista, él que podrá incidir en la vida, pues las opciones que elijas la determinarán.
La segunda concepción te hace conservador, rutinario, convencional, apegado a las normas, seguidor de esquemas pautados, sumiso, acumulador de conocimientos, replicador de lo conocido y pusilánime.
Algunos pensaran que lo anterior es exagerado y efectivamente lo es, no estoy tratando de convencer a nadie de que una opción es mejor que la otra, no quiero demostrar científicamente que de las premisas se desprenden mis afirmaciones, lo único que quiero generar es una reflexión en el lector para que piense en cómo ve la vida y como esa forma de pensar determina su actuación, su forma de ver, ser y vivir. Quiero sencillamente compartir con ustedes mi disertación matutina.
Ahora repito la pregunta con la que me desperté esta mañana, para que todos piensen un poco en ella ¿vives la vida cómo conjunción del azar o vives la vida cómo destino? 

nota: la  imagen Chávez Morado, artista mexicano,  puede tener muchas interpretaciones. pero para mi hoy es sencillamente, una rueda imparable que se arrastra sola, como el destino arrastra a algunos y la rueda de la vida guiada por el sujeto.

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