miércoles, 11 de octubre de 2017

Tú no te mudas

Sol de la mañana Edward Hopper

“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza…” Hoy me desperté con este poema en mi mente. Al abrir los ojos fue lo primero que resonó en mi interior.
Pensé: ¿Por qué este poema de Santa Teresa de Jesús invade mi interior y me anuncia el nuevo día? Nunca he sido una persona creyente, ni religiosa, pero siempre me gusto este poema. Me parece la expresión perfecta de la esperanza, me parece la expresión perfecta de  la certeza de que todo pasa.
Esperanza y certeza han sido palabras y sensaciones que han huido de mí en los últimos meses, palabras que apenas recordaba que existían. Si en algún momento se asomaron, escondidas en alguna ilusión, fue solo por días o semanas. No hay ilusión que aguante el viento súbito de  la realidad.
¿Qué me gritaba mi yo interior a través de este poema? ¿Un ¡basta! desesperado por reencontrarme con lo que siempre he sido? ¿Un ¡basta! Irritado de tanta pesadumbre? ¿Un ¡basta ya! de tanta autoflagelación innecesaria? ¿Qué me gritaba?
De pronto me di cuenta de lo que quería decirme. Me decía que tenía que aceptar mi nueva realidad. Me decía que lo que hoy nos resulta insoportable solo será un recuerdo del ayer. Me decía que puedo cambiar de país, de lugar, de vida pero que yo siempre seré la habitante de mi misma. Me decía que esperara, que con disposición, actitud y perseverancia mi vida tomaría de nuevo su senda.
Hoy me levante diferente. Hoy me levanté con esperanza, no en función de nada o de nadie, esperanza de que en mi está la posibilidad de encauzar mi vida. hoy me levanté con la certeza de que solo yo tengo el poder de decidir sobre mi vida, que aunque el entorno cambie, las personas sean otros, yo, y solo yo, tengo el poder de decidir y que ese poder es lo que me da libertad.
Hoy me asumo responsable de mi vida, hoy dejo de lamentarme,  hoy dejo de ser fatalista, hoy dejo de vivir añorando el pasado. hoy, por fin, me adueño de mi nueva realidad y me ocuparé en  mejorarla y sentirme libre y feliz en ella.
Hoy este poema inspirador me ha sacado del pozo en el que me había metido voluntariamente, porque aunque el entorno,  las circunstancias y los eventos sean externos la forma de enfrentarlos y asumirlos es exclusivamente nuestra decisión.
Hoy inspirada en el poema de Santa Teresa de Jesús les digo:

“Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, tú no te mudas, tu paciencia y tu empeño todo alcanza…”


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