sábado, 7 de octubre de 2017

Tic - Tac

Salvador Dalí Persistencia de la Memoria


Oigo el reloj, oigo cada segundo que pasa.
Sentada en la oscuridad, acurrucada en el sofá espero que el día despierte.
Me siento suspendida, escindida, perdida, distante, confundida.
El reloj como un latido vital no cesa. Late, late, late como si fuera el corazón de la casa.
Late como mi corazón.
Me sumerjo en su sonido, me integro a él y me desintegro.
Ya no soy yo, soy la casa en silencio, soy la casa pequeña y aislada.
Soy esta casa sumergida en la oscuridad, sumergida entre los árboles.
Soy esta casa que en su interior guarda un tesoro de colores.
Soy esta casa cálida que protege del frío.
Soy esta casa que me ha acogido como un habitante más.
El reloj sigue sonando, latiendo sin cesar.
El día se despereza, se levanta poco a poco.
El sonido del reloj se va diluyendo y otros sonidos empiezan a despertar.
Sonidos que me recuerdan que no estoy sola, que hay alguien en el lecho que me espera.
Alguien que con su abrazo me calentará el cuerpo y me confortará.
Alguien que puede amarme.
Apenas oigo el reloj, ahora oigo la respiración tranquila de los que duermen y son mi compañía.
Ya no me siento suspendida, escindida, perdida, distante, confundida.
Sonrío levemente y siento un brote de alegría, como el capullo tierno de una rosa.
Alegría de saber que solo me separan unos peldaños del lomo blanco y peludo que demanda caricias, del lecho cálido.donde duermes
Solo peldaños para sumergirme en el calor de tu abrazo.
Ya no oigo el reloj.

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