domingo, 9 de septiembre de 2018

tiempo y vida

Hourglass Sand Time tomado de pinterest

Una tormenta de minutos, de horas, de días, de años arrasa con todo. Una tormenta continua y constante. Un tictac monótono, que como gotas de lluvia limpia y despeja tu memoria, tus recuerdos y tus sensaciones.
"El tiempo todo lo cura" lo hemos oído siempre, lo hemos oído tanto, pero en el fragor de los momentos tristes, en la intensidad de las emociones, en la desesperación de cualquier momento, pensamos que es un engaño, una forma de consuelo...
Y con el transcurrir descubrimos que todas esas voces que nos lo dijeron tenían razón y que, aún, lo más doloroso, lo más terrible no sobrevive al paso del tiempo.
El tiempo es el sanador por excelencia, el medico oficial de nuestra vida. El tiempo es también muchas más cosas.
Es él que trae madurez y equilibrio. Es él que te permite cambiar, evolucionar, es el dador de experiencias. Es el que te da conciencia de lo que eres, de tu transcurrir, de lo efímero de la vida.
Recuerdo que de pequeña, no se si por mi prolífica imaginación o por alguna referencia visual o literaria, imaginaba que al momento de nacer un reloj de arena marcaba, con cada granito que empezaba a caer, toda nuestra vida. Cada granito representaba todo los que nos acontecía. No solo el tiempo que transcurría sino cada cosa que nos sucedía.
Cada granito, se representaba en mi mente, como una película, como un instante que resumía lo vivido, lo que vivías, lo que vivirias. Miles de escenas contenidas dentro de ese reloj, miles de pequeñísimas imágenes encerradas en el reloj de toda tu vida. Entonces pensaba que el tiempo talvez si podría curar todo, pues cualquier momento quedaba sepultado y oculto por la caída constante de la arena.
"El tiempo todo lo cura", el tiempo es nuestro mejor aliado y al mismo tiempo nuestro peor enemigo. Pues desde que cae el primer granito de arena sabemos que en cualquier momento caerá el último, el definitivo y toda nuestra vida quedará sepultada para siempre, por siempre. Sepultada bajo el peso de ella misma.
Hoy, el tiempo, esa noción creada por el hombre, me ha acompañado desde que abrí los ojos, no sé la razón, no sé el motivo, pero creo intuir un mensaje, un discurso oculto de mi conciencia, lejano, apenas audible:
"vive, vive, ya has agotado más de la mitad de tus granitos de arena. Vive que el tiempo transcurre, no se detiene. Vive que más temprano que tarde caerá el último y definitivo y tu vida quedará sepultada para siempre, por siempre, sólo vive..."


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